SÍNODO DE SANTIAGO DE CUBA DE 1681 (LA HABANA 1844, MADRID-SALAMANCA 1982)

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Resumen-Presentación

Es una destacada obra de carácter histórico-jurídico y canónico. El volumen rescata, transcribe y analiza las actas originales de la asamblea eclesiástica convocada y presidida en el año 1681 por el obispo de Cuba, Juan García de Palacios. El Sínodo de 1681 es considerado por la historiografía eclesiástica como el primer intento serio y sistemático de organizar la Iglesia Católica en Cuba. Hasta finales del siglo XVII, la diócesis cubana sufría una severa desorganización debido a la inmensidad geográfica del territorio, la precariedad económica, el azote de la piratería y la falta de normativas locales adaptadas, ya que se seguían aplicando las reglas del sínodo de Santo Domingo. Al tomar posesión de su cargo, el obispo García de Palacios urgió la celebración de esta junta para dotar a la isla de su propio ordenamiento jurídico-pastoral. Las constituciones aprobadas en este sínodo —y analizadas de forma crítica en esta edición— se estructuraron en varios pilares fundamentales para el control social y espiritual de la isla: Organización Institucional de la Iglesia Cubana, Disciplina del Clero y Finanzas, Atención Pastoral a Esclavos e Indígenas y Control de la Moral Pública y la Liturgia. La trascendencia de este volumen radica en que saca a la luz el monumento fundacional del derecho eclesiástico y civil cubano. Las constituciones de 1681 tuvieron un impacto tan profundo que sirvieron como el cuerpo legal eclesiástico de la isla durante más de un siglo y medio, siendo reimpresas incluso en el siglo XIX. La introducción crítica de la obra contextualiza este sínodo no solo como un hecho religioso, sino como una herramienta clave de la Corona española para estructurar institucionalmente la sociedad caribeña.

Autor

Antonio García García (†) (Dir.) concluidos los estudios primarios, ingresó en la Orden Franciscana, trasladandose a Andalucía, donde prosiguió con la enseñanza secundaria en los colegios franciscanos de Estepa y Lebrija. En Chipiona (Cádiz) cursó los estudios eclesiásticos de filosofía y teología. El 25 de febrero de 1950 hizo la profesión religiosa solemne en el santuario franciscano de Regla en Chipiona. Realizados los estudios de teología y ordenado sacerdote en 1952, su deseo era dedicarse al estudio de la Sagrada Escritura, por la notable parte histórica que hay en ella, pero sus superiores decidieron que estudiase derecho canónico en el Pontificio Ateneo Antoniano de Roma. Concluyó los estudios de derecho canónico en junio de 1956 con su tesis doctoral acerca de Laurentius Hispanus, un importante canonista hispano que enseñaba en Bolonia entre los años 1210 y 1215, fue preconizado obispo de Orense en 1218 y murió en 1248. Concluidos en Roma los estudios de derecho canónico, se incorporó al teologado franciscano de Chipiona, donde le encomendaron la enseñanza de la teología moral, docencia que aceptó con espíritu franciscano, pero que distaba mucho de coincidir con su formación y con sus inclinaciones intelectuales. Al regresar de un congreso de derecho canónico medieval, un encuentro casual o intencionado en Salamanca con Don Tomás García Barberena, profesor de derecho canónico en la Universidad Pontificia que buscaba para la Facultad un docente de historia del derecho, decidió para siempre que su futuro sería la enseñanza de la historia del derecho canónico en la Facultad de Derecho Canónico de la Universidad Pontificia de Salamanca. Obtenido el permiso de sus superiores religiosos, se incorporó a la Universidad salmantina en 1959, aunque con la obligación de ir a Chipiona durante un semestre para impartir las clases de teología moral, encargo que duró solamente hasta el año 1962. Prescindiendo de estas breves ausencias y de sus numerosísimos viajes de estudio, Antonio García y García estuvo efectiva y afectivamente vinculado a la Universidad Pontificia de Salamanca durante toda su vida, y en ella se sintió muy a gusto, incluso en los momentos más difíciles de la Universidad, a cuya solución contribuyó con gran dedicación y eficacia, aunque rechazando entonces la propuesta unánime de sus colegas para el Rectorado de la misma, porque su inclinación era la docencia, no la regencia. Después de su jubilación en 1998 continuó como profesor emérito. A comienzos del año 2005 los superiores de la Orden le mandaron que se incorporase a la Fraternidad de Chipiona, y el que estaba hondamente enraizado en Salamanca volvió el 10 de enero de 2005 a su convento de Chipiona, regresando con ello a los recuerdos y vivencias de sus primeros años en la Orden franciscana. Todo era para él nuevo y bello en Chipiona y todo era al mismo tiempo viejo y grato porque lo trasladaba a sus años de estudiante e incluso a su niñez de Bretoña. El que había pasado la mayor parte de su vida fuera de la comunidad, se sintió verdaderamente feliz al encontrarse de nuevo en Chipiona acogido fraternalmente por sus hermanos. El 8 de julio de 2013 falleció y fue enterrado en Chipiona.

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Horacio Santiago-Otero (†) (Dir.) Inició su formación humanística, filosófica y teológica en el Seminario Diocesano de Astorga. Se licenció en Teología (1953) y cursó el doctorado en la Universidad Pontificia de Salamanca. Ingresó en el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) en 1968 como becario postdoctoral. Posteriormente, ganó las plazas de Colaborador (1972) e Investigador Científico (1979). Investigó en el Instituto Francisco Suárez la historia de la teología, la filosofía y la cultura medieval, especialmente la hispana. Ejerció como secretario y director de la Revista Española de Teología, secretario y director del Instituto Francisco Suárez, y jefe del Departamento de Historia Medieval. Tras su fallecimiento, su archivo fue recuperado y trasladado en 2007 al actual Centro de Ciencias Humanas y Sociales (CCHS). Hoy en día se conserva en buen estado e Incluye documentos de su gestión en el CSIC y de sus investigaciones, tales como correspondencia, artículos, pruebas de libros y material de congresos.

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Juan García de Palacios (†) luego de ser ordenado sacerdote, es nombrado tesorero del capítulo de la catedral de Tlaxcala. El 23 de septiembre de 1651 García de Palacios fue nombrado medio racionero de la Catedral de Puebla, y tomó posesión el 26 de ese mes. El 11 de mayo de 1656 recibió la noticia que fue nombrado canónigo doctoral en la propia catedral y el 7 de febrero de 1675 se le designó tesorero. Fue presentado para el obispado de Cuba por Carlos II de España el 20 de julio de 1677. Fue elegido obispo de Cuba el 13 de septiembre de 1677. Fue consagrado el 20 de noviembre de 1678, en Puebla de los Ángeles, México, por Manuel Fernández de Santa Cruz y Sahagun, obispo de Tlaxcala, asistido por dos dignidades eclesiásticas. La toma de posesión se efectuó el 12 de marzo de 1679 mediante un apoderado. Llega a La Habana entre marzo y septiembre de 1679. Celebró el primer sínodo diocesano en la historia de Cuba en junio de 1680, aprobado por Carlos II el 9 de agosto de 1682. En él expuso la necesidad y concibió la creación de parroquias rurales, en zonas apartadas de los centros urbanos. Falleció el 1 de junio de 1682 en Santiago de Cuba.

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Cómo citar (Chicago 17 ed. Estilo de Notas y Bibliografía)

Antonio García García (†), Horacio Santiago-Otero (†) (Directores de la Serie), Juan García de Palacios (†) (Autor). Sínodo de Santiago de Cuba de 1681. Madrid: Instituto «Francisco Suárez» del Consejo Superior de Investigaciones Científicas ; Salamanca: Instituto de Historia de la Teología Española de la Universidad Pontificia, 1982.

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Información adicional

Peso 0,56 kg
Dimensiones 17 cm
Autor

GARCÍA DE PALACIOS, J.

Año de Publicación

1982

Número de páginas

234

Encuadernación

Tapa blanda

Editorial

Universidad Pontificia de Salamanca

ISBN

84-00 05219 6

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